martes, 13 de octubre de 2009

LAS CORBATAS DEL VERDULERO


El declive de Hitchcock comenzó luego de realizar Los Pájaros (The Birds, 1963). Después hubo sopor y modorra hasta que llegó Frenesí (Frenzy, 1972), penúltimo filme del director y  su último de calidad. Inspirado  en la novela "Goodbye Piccadily, Farewell Leicester Square" de Arthur La Bern y con guión de Anthony Shaffer (el de "Detective" - Mankievicz, 1972), Hitchcock vuelve al tema del falso culpable con aguda ironía, humor de todos los colores y la saludable escatología de viejo perverso y retorcido que ya está mas allá de todo.

Al comienzo de “Frenesí”, un alcalde describe frente a la multitud lo limpio y libre de porquerías tóxicas que van a estar las aguas del Támesis: antes de terminar el discurso y frente a todos los concurrentes aparece flotando en esas mismas aguas una mujer muerta, ahorcada con una corbata y desnuda. El Asesino de la Corbata anda suelto.
Un borrachín (Peter Finch), es despedido del pub donde trabaja y ahí se hilvana una serie de situaciones casi tragicas -y casi cómicas según el vademécum de Hitchcock-, que lo sitúan siempre en el lugar y en el momento equivocado.
El culpable inocente, la obsesión, el fetiche y casi todos temas de Hitchcock más o menos actualizados están ahí pero sin detenerse demasiado en ninguno de ellos. El desarrollo es muy directo, no hay demasiadas vueltas y en los primeros 10 minutos ya se está rodando la trama a ritmo intenso y mostrándonos quién es el asesino sin que esto perjudique el progreso del film. Deja de lado la elegancia de muñeco de torta de la que hizo alarde durante años y filma con vigor en las calles de Londres cerca de donde nació, entre verduleros, habitaciones del peor gusto británico, actores desaliñados y actrices notoriamente feas (mientras están vivas) y con la lengua afuera (luego de muertas). Además, si no me equivoco ¡es en la única película de Hitchcock en donde se ven dos tetas y un culo! ¡Tres eurekas!

En la feria equivocada a la hora equivocada: Jon Finch
Hay escenas sutiles como la del juicio, elaborada para trampear al espectador  (una puerta de cristal que al abrirse deja oír qué es lo que pasa y al cerrarse no oímos nada); hay escenas de humor negrísimo como la del asesino serial (el verdulero Barry Foster) en el camión luchando con una muerta metida en una bolsa de papas; y hay escenas también exquisitas: todas las de las comidas del inspector  (Mc Gowen) cuya absurda esposa le cocina inmundicias francesas y agridulces de moda, pero al fin y al cabo resuelve el caso antes que su marido.
Sin ser perfecta, esta fue la última gloria de Hitchcock: lo que vino después y con lo que se despidió, era un ridículo rollo de celuloide en una lata. Mejor  hacer de cuenta que “Frenesí” fue su auténtico adiós.

Frenesí (Frenzy. Inglaterra, 1972) Dir: Alfred Hitchcock. Guión: Anthony Shaffer sobre novela de Arthur La Bern). Música: Ron Goodwin. Fotografía Color: Gilbert Taylor. Intérpretes: Jon Finch, Barry Foster, Alec McCowen, Anna Massey, Barbara Leigh-Hunt, Billie Whitelaw, Vivien Merchant. Producción: Universal Pictures. Duración: 116 min.

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