viernes, 28 de agosto de 2009

CÁMARA EN CEREBRO DISLOCADO


"No me importa si a nadie le gusta la película. La hice para mí. Siempre quise hacer una película así" aulló Anthony Hopkins en el festival de Sundance acerca de "Slipstream”. 

Y no hay duda que se sacó el gusto. Hopkins tal vez está un poco harto de sus últimos 20 años, arrastrando la momia de Hannibal en Hollywood y se encargó de la realización casi total de la hiperreal (no surrealista, Hopkins no es Lynch) historia de un guionista que se está volviendo loco. Y de paso enloquece al espectador.
Hiperrealista, porque la confusión entre realidad y ficción está realmente en el cerebro enfermo de ese guionista y así se proyecta directamente a la pantalla. Quizás ese cerebro es la cámara subjetiva que proyecta lo que estamos viendo. El contagio es tal, que en el vaivén, uno cree estar perdiéndose algo y probablemente así sea. Lástima, quizás sea para ver dos veces.
"Hoy día todo el mundo padece de trastorno bipolar o tiene problemas de atención y tiene que estar medicado. Nos quieren convertir en idiotas que piensan igual y que no tienen una personalidad definida. Esto me enfurece. El mundo está girando en una dirección horrible" dijo Hopkins también ahí en alguna taberna del Sundance, me imagino que mientras daba un puñetazo en la mesa haciendo saltar los daikiris y estropeándole el vestido a alguna periodista cogotuda y bienpensante de sonrisa congelada.
Y eso tambien es Slipstream. Un puñetazo nada cool en la mesa de ese equilibrio muerto que cotiza en alza. Magnífica película de Hopkins. Ojalá tenga tiempo para hacer otra así y mandar a paseo al Caníbal.

Slipstream (USA, 2007)  Dir: Anthony Hopkins. Guión: Anthony Hopkins. Música: Anthony Hopkins. Fotografía Color: Dante Spinotti . Intérpretes: Anthony Hopkins, John Turturro, Christian Slater, Stella Arroyave, Camryn Manheim, Lisa Pepper, Gavin Grazer. Duración:110 min.

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